2020 está siendo un buen año para Linux en el escritorio y más allá

Linux está cada vez más integrado en Windows 10 y otras plataformas como Chrome OS, pero también hay buenas noticias en el terreno del hardware.
La llegada del Windows Subsystem for Linux (WSL) y su consolidación en Windows 10 permitieron usar distribuciones variadas (desde Ubuntu a Kali Linux) en modo consola, pero la cosa ha ido a más en los últimos tiempos.
Hay también buenas noticias en desarrollos propios de Microsoft que llegan a Linux de forma nativa. Pronto lo hará el navegador Edge basado en Chromium, y antes que él lo hizo Microsoft Teams.
Las mejoras también han llegado al soporte de la computación GPU en WSL y de DirectML y son también puntos clave para muchos desarrolladores pero para los usuarios finales sin duda lo que marcará un antes y un después es el soporte de aplicaciones de Linux con interfaz gráfica en Windows 10 de forma nativa.
Eso permitirá que cualquier usuario pueda correr de forma simultánea aplicaciones de Windows 10 y Linux sin importar para qué sistema operativo fueron creadas. Las posibilidades aquí son enormes y vuelven a plantear esa singular fusión a la que nos están acostumbrando no solo Windows 10 sino también a otras plataformas.

Por ejemplo ha ocurrido también con Chrome OS, otra plataforma que ha querido plantear esa simbiosis. Apple no parece tener nada que ver con esa tendencia, y en sus Mac ARM ni siquiera permitirá el arranque dual con Linux o con Windows 10.
Cada vez más fabricantes lanzan equipos con Linux preinstalado.
A esas grandes noticias para todos los usuarios en el terreno del software se unen las que llegan desde el terreno del hardware. Más y más fabricantes están apuntándose al desarrollo y venta de equipos con Linux preinstalado, algo que hasta hace poco solo solíamos ver en Dell.
System76 es conocida en Estados Unidos, pero en España tenemos el ejemplo de Slimbook, que hace poco lanzaba sus llamativos KDE Slimbook basados en los potentes Ryzen 7 4800H.
Ese soporte hardware va por supuesto mucho más allá de los portátiles. Purism lleva tiempo luchando por ofrecer no solo portátiles sino smartphones basados en Linux como su Librem 5, algo por lo que también ha luchado el PinePhone. Son propuestas arriesgadas en un mercado en el difícilmente podrán arañar una cuota significativa, pero demuestran como el proyecto UBPorts, que recogió el testigo de Ubuntu Touch que los móviles pueden también aspirar a estar gobernados por este sistema operativo.
Eso sin mencionar la presencia de Linux en otros muchos segmentos de forma directa o indirecta.